El duelo es un proceso de adaptación emocional que ocurre tras una pérdida significativa.
Ante la pérdida de un ser querido ¿cuáles son las etapas del duelo?

Impacto o shock
En esta etapa puedes experimentar un estado de incredulidad, de aturdimiento y de perplejidad al mismo tiempo que síntomas de ansiedad importantes. Repetición mental de los eventos que llevaron a la muerte. Físicamente puedes sentir debilidad muscular, temblor, llanto, manos frías…
Ocurre a las pocas horas de la pérdida y puede durar unos días o varias semanas.
Aislamiento. Repliegue o represión
Te lamentas y protestas. Te muestras desesperado, triste, irritable, impotente, te aíslas.
Puede que sea la peor etapa de todo el proceso.
Cicatrización
Te vas adaptando a la nueva realidad. Abandonas anteriores roles y vas reconstruyendo tu modo de vida. Poco a poco, va creciendo tu energía tanto física como emocional.
Recuperación
En esta etapa has elaborado la aceptación de la muerte, volviendo a tu nivel previo de funcionamiento. Has realizado los cambios necesarios en tu vida. Has encontrado un propósito en tu vida.
Durante todo este proceso se combinan síntomas físicos y psicológicos. Físicos como: llanto, trastornos del sueño, abatimiento, fatiga, falta de memoria, poca concentración, disminución del apetito, inquietud… Y psicológicos: desinterés, sentimientos de culpa, falsas creencias, auto-reproches, deseos de morir, sentimientos de incapacidad, alucinaciones…
La duración del proceso del duelo suele ser de 6 meses a 1 año. Si se hace crónico, si se complica, entrarías en el duelo patológico o complicado.
¿Qué es el duelo patológico o complicado?
El duelo patológico puede ser desde la ausencia extrema de reacción, en una apariencia de ausencia de dolor, hasta las formas más desproporcionadas en cuanto a la intensidad de los síntomas.
En la mayoría de las ocasiones los síntomas de un duelo complicado aparecen en el mes siguiente a la muerte del ser querido, pero en algunos casos pueden pasar meses, incluso años hasta que aparezcan.
Algunos síntomas son: sentimientos persistentes de culpa, de desesperanza, de desapego de la vida, ideas suicidas, incapacidad para sentir placer, deterioro en el funcionamiento social y laboral…
Ente los factores de riesgo para que aparezca este tipo de duelo pueden estar los siguientes: que la pérdida sea repentina o en circunstancias catastróficas, tener un pobre soporte familiar y social, sentirse responsable de la muerte, haber tenido varias pérdidas traumáticas a lo largo de la vida, tener ciertos rasgos de personalidad como ansiedad, inseguridad, obsesividad, entre otros.
Cuando el proceso se complica, el sufrimiento se alarga y es demasiado el tiempo de recuperación tras la pérdida, es conveniente pedir ayuda profesional para poder elaborar el duelo.

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